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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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Pr. Walter Ruiz 

Comentarios de la Lección de la Escuela Sabática 

2do. Trimestre de 2008 

"Jesús es maravilloso" 

Lección 5 

3 de Mayo de 2008 

La maravilla de sus obras 



Versículo de memoria: "Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque esta- 
ban desamparadas y dispersas, como ovejas que no tienen pastor" (Mateo 9:36) 

Hay un versículo que me gusta mucho, entre otras razones porque lo aprendí de me- 
moria siendo muy pequeño. Son las palabras del ángel a María, describiendo la obra 
del Mesías. "Y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus peca- 
dos" (Mateo 1 :21). Y eso fue lo que el Señor hizo en su ministerio. Consiguió para no- 
sotros la salvación mostrándole al mundo un nuevo camino: cómo ser hijos de Dios. 
Dentro del mensaje de perdón que Jesús empezó a predicar es donde encajan las 
obras prodigiosas del Maestro. Las realizó porque con su venida "El Reino de los cielos 
se ha acercado" (Mateo 4:17). Esto es, porque nos ama. 



Los milagros 

Los milagros son actos de la gracia de Dios. A través de ellos el Señor nos llama a un 
cambio de vida, a un acercamiento hacia él. Jesús sanó a leprosos. La ley dice que si 
uno toca a un leproso queda inmundo. Pero Jesús, al tocar a los leprosos no se conta- 
minó, pues él era la fuente de salvación para limpiar toda maldad. 

Si te sientes como un leproso lleno de pecado, no dudes en acudir a Cristo. Él no se va 
a contaminar, no pienses que eres demasiado malo o mala para acudir a Jesús. Él te 
va a limpiar de todo pecado, y te hará entrar en su Reino de gracia. Jesús obró mila- 
gros porque se compadeció de la triste situación humana. Por esto vivió haciendo el 
bien: sanando a los enfermos, resucitando a los muertos predicando el perdón de los 
pecados. En realidad todo esto es predicar, si lo hacemos para la salvación de las per- 
sonas. Si no, todo no es más que meros actos humanitarios desprovistos del amor de 
Dios. 



Su fe 

¿Por qué hizo Jesús señales tan prodigiosas? Por la fe que tenía en su Padre. La fe es 
el elemento más precioso que puede albergar el corazón del hombre. Por la fe enten- 
demos y aceptamos el amor de Dios manifestado en la Palabra. Por la fe somos salvos 
y esto ya es uno de los mayores milagros. Por la fe perseveramos en la iglesia y nos 
mantenemos de parte de Cristo. Por la fe le abrimos el corazón al Espíritu para que 
venga y cambie nuestros frutos carnales en frutos espirituales. Por la fe manifestamos 
los dones que el Señor nos da. 



La fe salvífica es aprender a depender de Jesús completamente, mientras avanzamos 
haciendo su voluntad. Por esto, en el incidente del barco (Mateo 8:25-27) Jesús les re- 
prochó a sus discípulos su falta de fe. No habían acudido a él inmediatamente. Habían 
luchado solos primero, y sólo al ver que la tormenta los aplastaba, acudieron. ¿Cómo 
está tu vida ahora? ¿Las furiosas aguas de este mundo anegan tu alma? Acude a Cris- 
to. Nunca es tarde. Él igual hará el milagro, y esta es otra lección aprendida en el Mar 
de Galilea. 



El propósito de las obras 

Los muchos milagros que acompañaron al Mesías eran una señal de su venida a este 
mundo. Las antiguas profecías se cumplían. Esto fue lo que animó a Juan el Bautista a 
perseverar en la fe hasta el fin. El Mesías realmente había venido. Los milagros lo mos- 
traban como el verdadero Salvador del mundo. 

En nuestro caso, las señales siempre han seguido a los hijos de Dios. Ellas son una 
muestra de que somos su pueblo verdadero. No puede haber un hijo genuino del Padre 
que no haya experimentado o sido canal de prodigios. Existen muchos hijos que expe- 
rimentan o manifiestan poco, porque han pedido poco, o quizá están contentos con casi 
nada. "Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá" (Mateo 7:7). 

Las obras del Mesías apuntan a la realidad presente y futura de su reino de gracia. Las 
curaciones, la esperanza, la victoria sobre la muerte son un preanuncio del mundo que 
viene, donde habrá una tierra nueva: sin llanto, sin dolor, sin muerte. Jesús materializó 
ayer aquello que viene mañana. 

Por esto también nosotros, tenemos el tremendo desafío de mantener en este mundo el 
Reino de los Cielos, el Reino de la Gracia, siendo un pueblo distintivo, personas lava- 
das y transformadas, reflejando el carácter del Maestro. Así anunciamos lo que será 
mañana ¿Será esto posible? "Hombre de poca fe, ¿por qué dudas?"(Mat 1 4:31 ). 

Que la paz del Señor sea contigo. 

Pr. WaltherRuiz